jueves, 4 de diciembre de 2008

Dialogando en la ciudad!

NABUCODONOSOR un cieguecito esta sentado en una banca del parque y aparece ERMENEGILDO otro ciego en escena:

NABUCODONOSOR
¿Eres tu Hermenegildo?.

ERMENEGILDO
Si Nabucodonosor ¡hacia tiempo que no nos vemos! ¿Cómo estas?.

NABUCODONOSOR
Mal “Erme” te acuerdas de Gumercinda, aquella cieguecita rubia de cabellos largos.

ERMENEGILDO
¡Claro como si la estuviera mirando!.

NABUCODONOSOR
Pues terminamos, hemos dejado de vernos.

ERMENEGILDO
No lo puedo creer, si a ustedes se les veía tan felices.

NABUCODONOSOR
¡Para que veas! Todo fue que le hable de matrimonio y se hizo de la vista gorda.

ERMENEGILDO
Mira, pues y tu que para verte realizado siempre soñaste tener una familia, hijos, un hogar bien constituido.

NABUCODONOSOR
Si pero ella tiene otro punto de vista respecto a eso…no quiere verse envuelta en tantas responsabilidades.

ERMENEGILDO
Tal vez si le ofrecieras todas las comodidades le hubieras llenado el ojo.


NABUCODONOSOR
No ahora eso ya lo veo difícil.

ERMENEGILDO
Que pena no me gusta verte así ¿porque no le hablas y le dices que no ves la hora de regresar con ella…?

NABUCODONOSOR
Nunca, eso de estarse humillando se ve muy feo. “Lo pasado pasado”… y fíjate de una ves que si hay algo que yo detesto en cosas del amor, es volver la vista atrás…

HERMENEGILDO
Ya veo.

aunque suene lo que suene, o como suene, esa gente son unos de los seres mas maravillosos del mundo,ven el mundo de una manera distinta, en un mundo de tinieblas, pero ven el verdadero color de la vida, unas personas que merecen todo el respeto posible, vivir en un mundo de oscuridad, para ver una luz de esperanza, sobrevivir en un lugar donde no mucha gente quisiera estar, pero el ejemplo de vida que dan, es realmente admirable...

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